divendres, 25 d’octubre de 2013

SKYSCRAPER- Capítulo 3

Estaba en lo cierto, un coche negro al estilo retro con los faros enormes. Se ofrece a colocarme las maletas en el capó del coche mientras me asiento en la silla de copiloto. Al sentir el ruido del capó cerrándose, me pongo bien un mechón del pelo que se me salió del recogido. La verdad es que mi primera impresión de Mark es muy buena, me gusta mucho pero creo que es demasiado pronto para asegurarme de que también le gusto a él.
“Qué calle me dijiste?” me pregunta mientras cierra la puerta del coche.
“Brooklyn 46, cinco minutos no?” le respondo.
“Sí, esta muy cerca si vamos con coche” me aclara.
Intento no mirarle mucho para no paracer una pervertida mientras él enciende la radio del coche; suena Get lucky de Daft Punk, mi canción favorita.
“Me encanta esta canción!” anunciamos al unísono los dos a la vez. Me he quedado estupefacta al saber que él también le gusta la canción. Nos miramos absortos, y empezamos a reír cantando la canción.
Durante el corto viaje, no paramos de escuchar música y cantar cómo si nos conocieramos desde hace años; la verdad es que creo que hemos congeniado muy bien y que nuestra amistad o algo más que eso puede durar para siglos.
Al llegar a mi apartamento, descarga mis maletas y me las devuelve con una sonrisa. Es tan perfecta, tan blanca, tan agradable...
“Así que te alojaras aqui, no?” me pregunta.
“Sí, estaré durante un año aproximadamente hasta que se me acabe el trabajo” le contesto. “Quieres subir para verlo?” le pregunto sorprendida por mi actitud abierta no normal en mí.
“Si, me gustaría porque no.”
Así, que subimos por el ascensor hasta la tercera planta; una puerta con el número dos me espera para entrar en ella.
“Es ésta” le digo.
Entramos dentro y me quedo alucinada al comprobar que es mucho más chulo que en las fotos de internet. Paseamos por las habitaciones mientras le cuento un poco mi vida a Mark que me escucha muy atento.
“Quieres tomar algo?” le ofrezco.
“No, no hace falta acabo de beber una coca cola al salir de la facultad” me dice.
No sé porque, pero nos quedamos mirando durante unos segundos y él me coge por la cintura y me dice: “Tengo que irme”.





dimecres, 9 d’octubre de 2013

SKYSCRAPER-Capítulo 2

Se me acerca y me pregunta: “¿esperas a alguien?”
Yo, absorta por su actitud muy abierta le respondo: “No, estoy esperando a un taxi para que me lleve a un apartamento”
Él, se ríe, y puedo contemplar sus dientes muy blancos al mismo tiempo que me derrito con cara de panoli: “Ja jaja, si quieres algun medio de transporte en esta ciudad, es mejor que te acompañe yo, aqui los taxis pasan de ti olimpicamente... Ejem, permite que me presente. Me llamo Mark y tu eres?”
“Me llamo Caitlin y soy Canadiense” intento responderle sin que me tiemble la voz. “¿No serás tu el tal @Mark980 en twitter?”
“Y tu no seras la tal...”
“¿@Caitlin980?”
“¡Sí, es lo que iba a decir! Te he seguido porque me has parecido guapa en la foto de perfil” dice volviendose sonrojado.
“Gracias, supongo.”
“¿En qué calle se encuentra tu apartamento?” me pregunta cambiando de tema.
“Brooklyn, 46. ¿Está muy lejos?”
“No mucho, serán unos 5 minutos en coche. Si quieres te llevo”
“Oh my godness” pienso por dentro. Un chico monísimo me quiere llevar a mi apartamento. ¿Qué hago? Mi madre me advirtió que no me fiara de desconocidos en esta ciudad, pero esque tiene unos ojos tan bonitos...
“Y...??” me pregunta al ver que me he quedado pasmada pensando en mis relfexiones.
“Pues encantada, si no te lleva ninguna molestia claro” pregunto volviendo a la normalidad.
“¡Que va! Ahora acabo de llegar de la facultad y tengo la tarde libre!” me dice. “Ves ese coche negro al estilo retro con los faros muy grandes?” me pregunta acercandose a mí, tanto que puedo oler su fragancia.
“Sí” le digo. Es el mismo coche que aparecia en una peli romántica dónde el chico llevaba a la chica a su casa después de una fiesta.
“Ese es mi coche. Me lo regaló mi abuelo antes de que se fuera, cuando acabe la carrera espero poder comprarme uno mejor; pero al fin... Te llevo las maletas?” me pregunta y quedo absorta por sus enormes brazos llenos de músculos. Es todo un caballero.
“No hace falta, pero muchas gracias de todos modos”
“De nada” me contesta mientras caminamos por el caminito hasta su coche.